Reseña: “Un día de lluvia” Claudia Rueda

Un  día de lluvia

“Era casi de noche y había una tormenta.
Ana estaba triste por no ir al baile.
–Aún eres muy pequeña, le había dicho su madre.
–Ni siquiera has aprendido a leer, habían agregado sus dos hermanas mayores, riéndose de ella.”

Así empieza el libro “Un día de lluvia”, de la escritora e ilustradora colombiana, Claudia Rueda. La historia tiene como protagonista a Ana, quien debe quedarse en su casa en un día de lluvia, pues es muy pequeña para ir a la fiesta con sus padres. Su única compañía es un gato travieso que se escapa al sótano. El misterioso lugar está lleno de ratones, telarañas y libros. Estos últimos llevarán a Ana a un viaje por la fantasía de los cuentos hasta la medianoche, cuando tiene que regresar a su habitación, no sin antes perder una zapatilla.

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En este cuento, de un modo sutil, aparecen ciertas similitudes entre el episodio de la vida de Ana y el cuento de Cenicienta. Ana es dejada sola en casa una noche en la que sus padres y sus dos hermanas van a un baile, con el pretexto de que es pequeña. El tratamiento burlón de sus hermanas recuerda a las hermanastras de Cenicienta. Al final del cuento aparece otra referencia clara de intertextualidad,  ya que Ana reacciona ante las campanadas del reloj, a las doce de la noche y, cuando corre a zambullirse en su cama, pues sus padres están llegando de regreso, pierde una zapatilla en la escalera.

Sin embargo, enmarcado en estos sucesos, el inicial y final, está el desarrollo de la historia, que consiste en la persecución por parte de Ana de su gato Emilio quien, a su vez, persigue a un ratón. Así llegan al sótano, sitio prohibido para Ana. Allí descubre muchos libros

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“Y entre los libros comenzó a encontrar…”

Lo que sigue es una enumeración de objetos, personajes y acciones encontrados, que hacen referencias a cuentos clásicos, como por ejemplo, zapatilla de cristal, niños perdidos con un trozo de pan, cerditos huyendo del lobo, patitos lindos, soldaditos de plomo, entre otros.

El texto, verbalmente es muy sencillo, ya que su sentido se enriquece mediante la imagen, al igual que todas las obras de esta autora. El libro parece demasiado sencillo a primera vista, a no ser que se valoren adecuadamente las referencias a los cuentos clásicos.  Gracias a esto, es muy fácil que los niños, ayudados por el adulto que le lea la historia,  descubran alguno de los cuentos a los que hace alusión. La invitación a su lectura está implícita y sólo será tarea del adulto, orientar al pequeño hacia esos otros relatos, sus títulos y sus autores, con lo que se abre un nuevo mundo de lectura.

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